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Fecha de publicación 12 mayo 2022

La Universidad y su poder transformador en la empresa y la sociedad

La Universidad, a lo largo de su historia, ha sido un elemento clave en la transmisión del conocimiento, capaz de transformar la sociedad y las empresas. Ahora, se enfrenta a una nueva realidad, con nuevos públicos, nuevos espacios y contenidos, que tiene que afrontar para que el triángulo Universidad-Sociedad-Empresa siga funcionando.

Con el objetivo de arrojar luz sobre estas cuestiones, el ecosistema Más Empresa de Ibercaja ha reunido en un dialogo a tres voces relevantes del sector de la Universidad, moderadas por Alfonso González,  presidente de la Asociación Espacios de Educación Superior: Maite Pelacho, investigadora y gestora de proyectos en la Fundación Ibercivis -coordina el Observatorio de Ciencia Ciudadana en España-; Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, y Faraón Llorens, catedrático de la Escuela Universitaria de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial y director de la Cátedra Santander-UA de Transformación Digital de la Universidad de Alicante (UA).

González pone de manifiesto que la Universidad antes tenía el monopolio de la capacitación, pero en las últimas décadas han aparecido muchos proveedores de formación y actividades. “El covid, la aceleración del proceso de cambio climático y la ruptura moral de la sociedad con la guerra de Ucrania han hecho que todo se acelere, por lo que hay más urgencia de activar la transformación”, apunta.

Para González, la Universidad facilita “conocimiento en abierto para el crecimiento de la sociedad y accesibilidad al conocimiento y formación con las menores restricciones posibles, con equidad”. Esas dos funciones van a ser todavía más importantes en las próximas décadas, según el moderador del encuentro, pero para que la Universidad continúe en esta senda “sabemos que tiene que transformarse”. En ese proceso de transformación, subraya tres hitos: “el cambio de los límites de la Universidad en relación a los públicos, la ruptura de los límites tradicionales con los espacios de aprendizaje, y la amplitud de los contenidos que se desarrollan en el ámbito universitario”.

En las universidades españolas, el 80% de los estudiantes son jóvenes entre los 18 y los 26 años.

En cuanto a los públicos, González explica que en las universidades españolas el 80% de los estudiantes son jóvenes entre los 18 y los 26 años. Para Nieves Segovia, “las audiencias de la Universidad tienen que transformarse o ampliarse, pero por una cuestión elemental, la del servicio a la sociedad. Tenemos que ser capaces de ofrecer la posibilidad de acompañar a todos los sujetos a lo largo de su vida para satisfacer sus necesidades de formación. No hay sector más grande que el del aprendizaje”.

Faraón Llorens, por su parte, considera que “el sistema educativo está hecho para un mundo con escasez de información y ahora hay que atender a la abundancia de información que tenemos. Por ello, hay que preparar a jóvenes, a profesionales, a los que quieran aprender a cierta edad… Podemos preparar a todo el mundo atendiendo el criterio de que la función de la Universidad es manejar conocimiento”.

Para atender a personas distintas hacen falta modelos, metodologías, herramientas, espacios… distintos. Por ello, Llorens, más que del concepto de “universidad” habla del de “multiversidad”, algo que comparte Maite Pelacho: “Los nuevos espacios y los nuevos modos de entender que el conocimiento si no es compartido difícilmente puede crecer, requieren que haya unas fronteras abiertas, flexibles y porosas”.

La importancia de la colaboración

Los expertos comparten que el sistema educativo tiene que evolucionar de la mano de la nueva realidad y que el trabajo colaborativo de las distintas estructuras formativas es imperativo. El mundo digitalizado abre la posibilidad de contar tanto con espacios físicos como virtuales, pero “tienen que combinarse adecuadamente y coexistir bien, porque cada uno tiene características especiales y hay que aprovechar las ventajas y el tiempo. A una persona que trabaja no puedes tenerla sentada en un aula de 9 a 14”, apunta Llorens.

Los múltiples espacios también facilitan múltiples contenidos, pero para conseguir que los universitarios se enriquezcan “un profesor universitario no puede ser sustituido por una plataforma, una colección de vídeos no es un aprendizaje”, indica el catedrático. Además, para Pelacho, “el contacto emocional en el aprendizaje es fundamental. La cognición tiene mucho que ver con la emoción. No emociona igual interactuar con una pantalla que con profesores, compañeros…”

La Universidad, además de enseñar, tiene mucho que aprender, según los expertos. “Si queremos responder a problemas reales de la sociedad tenemos que saber escuchar, para entender las necesidades de las audiencias y las oportunidades reales”, explica Segovia. Todavía queda camino por recorrer, especialmente en la relación entre el mundo empresarial y el universitario, que ha tenido conexiones puntuales “pero hasta ahora no ha habido una cocreación de contenidos y competencias suficiente que son imprescindibles para el mercado de trabajo”, subraya la presidenta de SEK.

Estas y otras reflexiones sobre la Universidad y su poder transformador en la sociedad y en las empresas se pueden escuchar en este enlace.

 

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