Líderes
Su rol ha cambiado en los últimos años y se ha vuelto más complejo, ampliando su campo de actuación como consecuencia de la evolución natural de las compañías y su adaptación a las nuevas necesidades del entorno, marcadas por la globalización, la digitalización y la sostenibilidad.
El CFO es ahora un líder proactivo, estratégico y con visión de futuro que integra en la planificación financiera los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) de la empresa; desempeña un papel crucial, especialmente en tiempos de incertidumbre como los actuales. Junto con las funciones de planificación, el director financiero es también el responsable de que la organización cumpla con toda la normativa actual, cada vez más compleja.
El compliance hace referencia al conjunto de prácticas y estándares que debe implementar una empresa para asegurar que su actividad se ajusta a las normas y leyes en materia laboral, fiscal, medioambiental, de protección de datos, etc. que le afectan según el sector en el que opere.
El cumplimiento normativo no solo es un requisito legal, sino que es una herramienta clave en la planificación estratégica de las compañías ya que exige replantear sus procesos para garantizar transparencia, trazabilidad y eficiencia en la gestión financiera, tal y como se señala en el informe ‘CFO for Future’ de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).
El director financiero es el responsable de que la información financiera sea veraz. Entre sus cometidos están:
Junto a estos cometidos, el CFO debe diseñar cómo implantar nuevas normas que pueden afectar a la organización y decidir sobre las soluciones técnicas que, además de facilitar el cumplimiento de la ley, optimicen recursos y fortalezcan la resiliencia financiera de la compañía. En este sentido, la digitalización y automatización en el entorno fiscal y contable está facilitando las tareas administrativas, convirtiendo las herramientas digitales en palancas de la mejora de la operatividad en las organizaciones.
Los directores financieros se enfrentan a retos que abarcan tanto aspectos financieros como normativos y de reputación.
1. Adaptación a la nueva normativa. El aumento de la normativa en las últimas décadas se ha convertido en un problema para las empresas, ya que tienen que hacer frente a legislación europea, nacional y local. Este exceso legislativo obliga a los CFOs a mantenerse al día continuamente.
Como ya tratamos en el artículo sobre ‘Impulso a la competitividad empresarial a través de la simplificación normativa’, la Unión Europea, consciente de este problema, ha puesto en marcha el paquete “ómnibus”, que prevé generar un ahorro en gastos administrativos de hasta 6.300 millones de euros anuales y movilizar hasta 50.000 millones de euros en inversión pública y privada adicional.
2. Integración de los criterios ASG. El director financiero tiene que integrar las políticas ambientales, sociales y de gobernanza de la compañía en la planificación financiera. Además, tiene que elaborar los informes financieros y de sostenibilidad, lo que implica mayores requisitos de transparencia y certificación.
3. Ciberseguridad. La responsabilidad de los CFO se extiende a la protección de los datos, ya que trabajan con información sensible y confidencial. El riesgo de ciberataques y fraudes, cada vez mayor, obliga a importantes inversiones tecnológicas y a diseñar protocolos de seguridad fuertes y eficientes.
4. Atracción y fidelización del talento. El perfil que se requiere en un departamento financiero es cada vez más complejo y hay escasez de profesionales con las habilidades requeridas, lo que supone un reto para construir un equipo estable por parte del CFO. Además, debe invertir en formación continua para que la plantilla esté al día y capacitada para afrontar los cambios constantes que se producen en el sector.
5. Digitalización. La tecnología se ha convertido en la aliada de los directores financieros ya que permite automatizar procesos y facilita la gestión de compliance de forma eficiente, por lo que los CFOs tienen que impulsar la implementación de estas herramientas en la organización.
“El CFO ha pasado a garantizar que la sostenibilidad económica de la empresa vaya de la mano de la transparencia y la responsabilidad corporativa” afirma Teresa Fernández, directora de Banca de Empresas de Ibercaja.
En definitiva, el CFO debe liderar dentro de la empresa para implantar una cultura de cumplimiento normativo desde el área financiera que se extienda al resto de departamentos, así como crear protocolos de actuación para cumplir con los requisitos de auditorías o inspecciones e invertir en formación y tecnología para garantizar que las obligaciones fiscales y contables se realicen con total seguridad.
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