El candidato para presidir la Reserva Federal es Kevin Warsh. Las declaraciones de Trump hacían temer una mayor injerencia proponiendo la candidatura de un perfil más político, pero Warsh es considerado un técnico, si bien, parece favorable a la relajación del tipo de intervención por considerar que la inteligencia artificial está incrementando la productividad y reduciendo la inflación de forma estructural. Algunos activos que se habían apreciado intensamente ante la debilidad del dólar sufrieron notables caídas, como fue el caso del oro y la plata.
También se han producido movimientos a la baja en las bolsas de Estados Unidos, en este caso derivados de la incertidumbre que genera la inteligencia artificial. Una tecnología tan nueva y disruptiva implica que sea todavía muy difícil vaticinar cuáles serán los sectores y compañías que se verán más perjudicados y beneficiados por el desarrollo de este nuevo modelo tecnológico.
El crecimiento de los precios ha sorprendido ligeramente a la baja en Estados Unidos y en la Zona Euro, aunque todavía no lo suficiente como para modificar la hoja de ruta de los bancos centrales, que pasan por la estabilidad en la Zona Euro, donde no se espera que haya cambios en los tipos de interés a corto plazo, y un número reducido de bajadas en el horizonte para Estados Unidos. Es difícil, si no va la economía peor, que el tipo de intervención baje del 3%.
El crecimiento económico sigue siendo razonable en ambas regiones. En Estados Unidos queda comprobar la resistencia del consumo en un contexto de atonía del mercado laboral, mientras que en Europa es necesario que se consolide la mejora de la demanda interna con el impulso de la inversión una vez que parecen superados los impactos de la guerra de Ucrania, sobre todo en lo referente a la subida de los precios energéticos.
En España, la demanda interna sostiene el crecimiento mientras se deteriora la aportación exterior. El consumo privado continúa muy sólido, y la inversión llegó más tarde, pero también está creciendo con fuerza. La expansión de la demanda nacional descansa en el notable incremento de la ocupación, que ha tenido continuidad según la Encuesta de Población Activa y, también, pero en menor medida, según las afiliaciones a la seguridad social.
Por otra parte, hay que seguir la evolución del mercado inmobiliario. Las compraventas de viviendas podrían presentar los primeros síntomas de agotamiento después de alcanzar máximos de ciclo por encima de las 750.000 transacciones anuales. Lo que pase con los precios y la oferta sigue siendo una incógnita. De momento, los precios siguen muy tensionados, con una oferta que no ha reaccionado lo suficiente a la demanda, que sigue en niveles muy altos.
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